las raíces
Torres del río
Si es por algo conocido el pueblo de Torres del Río es por su iglesia de origen templario que recibe el nombre de Santo Sepulcro. La capilla que sirvió de faro para cientos de hombres en su peregrinaje a Santiago de Compostela, supone una parada obligatoria para todos aquellos que hacen culto; ya sea a los sepulcros de los santos que descansan en el camino, a la vida de aquellos que parten desde Roncesvalles con dirección a Santiago o como nosotros, a la tierra que cultivaron nuestros abuelos la cual conservamos y cuidamos como lo harían ellos.
Y es que este pueblo fue y es agricultura. Se hallaron restos de explotaciones agrícolas de la época de los romanos, y fueron los árabes y los monjes cristianos quienes culminaron y perfeccionaron los métodos de producción y elaboración de vino y aceite. Un lugar privilegiado para el cultivo debido a sus suelos mayoritariamente ácido calcáreos y a su clima seco-subhúmedo con fuertes contrastes térmicos entre el día y la noche. Un lugar mecido por el cierzo donde podemos encontrar viñedos y olivares creciendo seguros entre montes bajos y bosques.
el olivar
Nuestros olivos están situados en un lugar único caracterizado por el clima y por la riqueza y particularidad del suelo
.Navarra se encuentra en el límite septentrional de la zona de cultivo, es decir, son las zonas productoras más al norte de la Península Ibérica por lo que las características climáticas y el suelo confieren a las olivas sabores diferentes muy especiales para la elaboración de AOVE.
Se trata de fincas irregulares de secano donde conviven olivos centenarios variedad Arróniz rodeados de viñedos y bosques.
De nuestros olivos obtenemos frutos con matices singulares y aromas frescos que hacen de nuestro aceite un producto totalmente único
